El contorno de una sombra
Hice rodar el lápiz hexagonal con la palma de la mano hasta acercar su punta al borde del taco de notas. La claridad matutina atravesaba las alas translúcidas de la sámara de arce, dibujando sobre el papel crema una silueta dorada y tenue. Con un pulso muy suave para no dañar la fina fibra vegetal, sostuve el lápiz con ambas manos y deslicé el grafito siguiendo la curva de la sombra proyectada. El roce silencioso dejó un trazo sutil, un perfil gemelo que atrapa el vuelo quieto de la semilla junto a mi pequeña flor. Me arrodillé a contemplar ambas figuras, conmovida por tanta calma.
