La geoda oculta
Salí de la cocina decidido a rastrear estratos más profundos en el exterior. Al pie del muro, enterrada entre la tierra compacta, asomaba una esfera rocosa de superficie rugosa y opaca. Clavé el extremo de mi piqueta bajo su base y ejercí una palanca firme hasta arrancarla del suelo. Apoyé la pieza contra un adoquín plano y asesté un impacto certero justo en la fisura natural. La roca se partió limpiamente en dos mitades, descubriendo una cavidad tapizada de diminutos cristales brillantes que reflejaban la luz cenital. Un tesoro geológico oculto bajo la corteza vulgar.
