La danza de esqueletos
¡Doblé una tira de papel blanco en pliegues apretados como un acordeón diminuto! ¿Tú sabes lo que pasa si recortas la mitad de un cuerpo sin cortar la unión de las manos? Usé unas tijeras pequeñas de punta redondeada para tallar costillas afiladas y una calavera con ojos huecos. Por un segundo temí que una tijerada torpe rompiera el papel a la mitad, pero cuando tiré suavemente de los dos extremos... ¡se estiró una hilera entera de seis esqueletos idénticos tomados de las manos! Los apoyé de pie en zigzag sobre la madera pulida. Con la luz de la tarde entrando de lado, sus sombras proyectadas parecen una ronda de bailarines de medianoche listos para tramar una travesura.

