Vigilancia en altura
Subí hasta el borde de la barandilla metálica para obtener una vista despejada del vecindario. Desde este punto controlo el cruce de calles y el flujo de los transeúntes. Observé cómo un perro se detenía ante un farol y un ciclista doblaba la esquina a paso firme. Nada escapa a mi guardia; el perímetro permanece en orden.


